Numerosas son las
gestiones que hoy se pueden realizar mediante el mundo virtual; actividades que
hace unos años atrás eran impensadas, hoy podemos realizarlas a través de un
computador e internet: comprar productos, estudiar en línea, trabajar, etc.
En
la actualidad no solo hablamos de que podemos iniciar una licenciatura en
línea, sino que además podemos presupuestar un tratamiento de fertilización
asistida online, por lo tanto nos referimos ni más ni menos al acto de
“encargar” un hijo desde la modalidad online.
Desde
la perspectiva de numerosos profesionales, las clínicas que tienen a
disposición de los usuarios, un sitio web que cotiza las fertilizaciones
asistidas, rompen con todo principio ético, además de infravalorar la
importancia que tiene concebir un hijo.
Si
bien en Latinoamérica esta situación no es muy usual, en Europa existen
numerosos sitios web que con tan solo ingresar unos pocos datos de los padres
del futuro bebé, éstos pueden recibir una cifra aproximada del precio que
tendrá la fertilización de un óvulo. A partir de esto ¿en qué lugar queda la concepción
de un hijo? ¿Cuán accesible es la fertilización in vitro? ¿Cuán fidedignos son
los datos del donante y cuán protegidos están? Estos son algunos de los
interrogantes que este nuevo siglo trae consigo. Si bien las problemáticas
ligadas a la fertilidad están siendo disminuidas, la misma situación trae
consigo numerosas cuestiones que ponen en tela de juicio la ética profesional
que existe en la práctica.